El oro puro (24 quilates) es demasiado blando para una joya que se usa a diario. Por eso trabajamos con oro de 18 quilates: 75 % de oro y 25 % de otros metales que le dan resistencia y color.
Oro amarillo
El más clásico. Su tono cálido realza las esmeraldas y los rubíes, y combina con pieles cálidas y morenas. Envejece muy bien: con los años toma una pátina suave.
Oro blanco
Se alea con metales blancos y suele terminarse con un baño de rodio que le da un brillo frío y luminoso. Hace que los diamantes se vean aún más blancos. Con el tiempo, el baño puede renovarse en una mantención.
Oro rosa
El cobre de la aleación le da su tono rosado. Es delicado, romántico y queda muy bien con morganitas, diamantes y pieles claras.

Una regla simple
- Si usa sobre todo plata o acero, probablemente prefiera oro blanco.
- Si sus joyas favoritas son doradas, oro amarillo.
- Si duda, el oro rosa suele sorprender.
Todas nuestras piezas del catálogo pueden pedirse en los tres colores: elige el metal en la ficha del producto y verás la foto correspondiente.